La Araucanía es uno de los territorios más ricos y diversos del sur de Chile. Volcanes activos, bosques milenarios, lagos de origen glaciar y una profunda herencia cultural mapuche conviven en una región que invita a ser recorrida con calma y respeto. En los últimos años, el turismo sustentable se ha posicionado como una alternativa necesaria para proteger este patrimonio natural y cultural, promoviendo un desarrollo equilibrado entre visitantes, comunidades locales y medio ambiente.
Hablar de turismo sustentable en La Araucanía no es una moda: es una urgencia y, al mismo tiempo, una oportunidad. A continuación, exploramos qué significa viajar de forma responsable en esta región y cuáles son las buenas prácticas que permiten disfrutar del destino sin comprometer su futuro.
¿Qué es el turismo sustentable y por qué es clave en La Araucanía?
El turismo sustentable busca minimizar los impactos negativos del turismo tradicional y maximizar los beneficios económicos, sociales y culturales para las comunidades locales. En una región como La Araucanía —marcada por ecosistemas frágiles y una identidad indígena viva— este enfoque resulta fundamental.
El crecimiento desordenado del turismo puede generar problemas como la sobreexplotación de recursos naturales, contaminación, pérdida de biodiversidad y folklorización de la cultura mapuche. Frente a este escenario, el turismo sustentable propone un modelo que protege la naturaleza, respeta las tradiciones locales y fomenta economías territoriales justas.
El rol de las comunidades mapuche en el turismo responsable
Uno de los pilares del turismo sustentable en La Araucanía es la participación activa de las comunidades mapuche. Cada vez más emprendimientos turísticos están siendo gestionados por familias y organizaciones locales que ofrecen experiencias auténticas, desde alojamientos rurales hasta rutas culturales y gastronómicas.
El turismo comunitario mapuche permite al visitante conocer el territorio desde una mirada ancestral, entendiendo la relación espiritual con la tierra (itrofill mongen o biodiversidad) y aprendiendo valores como el respeto por la naturaleza y la vida en comunidad. Al elegir este tipo de experiencias, el turista contribuye directamente al desarrollo local y a la preservación cultural.
Buenas prácticas para el visitante incluyen:
- Pedir permiso antes de fotografiar personas o espacios ceremoniales.
- Respetar los tiempos, silencios y normas de cada comunidad.
- Valorar la experiencia como un intercambio cultural, no como un espectáculo.
Alojamientos sustentables: dormir en armonía con el entorno
La Araucanía cuenta con una creciente oferta de alojamientos ecológicos, que van desde eco-lodges hasta cabañas rurales construidas con materiales locales y energías renovables. Estos espacios priorizan el uso eficiente del agua, la reducción de residuos y la integración paisajística.
Muchos alojamientos sustentables:
- Utilizan paneles solares o sistemas de calefacción a leña certificada.
- Promueven el reciclaje y el compostaje.
- Trabajan con proveedores locales, fortaleciendo la economía circular.
Elegir este tipo de hospedaje no solo reduce la huella ambiental del viaje, sino que también ofrece una experiencia más cercana y consciente del territorio.
Consumo local y gastronomía con identidad
Una de las formas más simples y efectivas de practicar turismo sustentable es consumir productos locales. En La Araucanía, la gastronomía es una expresión cultural profunda, donde ingredientes como el merkén, el piñón, el muday y las hierbas medicinales forman parte de la identidad mapuche.
Restaurantes y ferias locales que trabajan con productores de la zona ayudan a:
- Reducir el impacto ambiental del transporte de alimentos.
- Mantener saberes culinarios tradicionales.
- Generar ingresos directos para agricultores y recolectores locales.
Como visitante, optar por mercados campesinos, cocinas familiares y emprendimientos gastronómicos con identidad territorial es una forma concreta de apoyar el turismo responsable.
Parques nacionales y áreas protegidas: cómo visitarlos responsablemente
La Araucanía alberga importantes áreas protegidas como el Parque Nacional Conguillío, Villarrica, Tolhuaca y Huerquehue. Estos espacios resguardan ecosistemas únicos, pero también son altamente sensibles al impacto humano.
Algunas buenas prácticas esenciales al visitar parques nacionales incluyen:
- No salirse de los senderos habilitados.
- No extraer flora, fauna ni elementos naturales.
- Llevarse toda la basura de regreso.
- Respetar las indicaciones de guardaparques y señaléticas.
El turismo sustentable en áreas protegidas no se trata solo de disfrutar el paisaje, sino de asumir una actitud activa en su conservación.
Transporte y movilidad consciente
Otro aspecto clave del turismo sustentable es la forma en que nos desplazamos. En La Araucanía, optar por transporte compartido, buses locales o recorridos en bicicleta reduce la huella de carbono y permite una experiencia más cercana al territorio.
Algunas rutas turísticas están siendo diseñadas para recorrerse lentamente, priorizando la contemplación y el contacto con comunidades rurales. El llamado “slow tourism” encaja perfectamente con la geografía y el ritmo de vida del sur de Chile.
Educación ambiental y experiencias con sentido
El turismo sustentable no solo busca entretener, sino también educar y generar conciencia. Talleres de etnoturismo, caminatas interpretativas, observación de aves y actividades guiadas por habitantes locales permiten al visitante comprender mejor los ecosistemas y la historia del lugar.
Estas experiencias fortalecen el vínculo emocional con el territorio y fomentan un turismo más respetuoso, donde el viajero se convierte en un aliado de la conservación.
Desafíos del turismo sustentable en La Araucanía
A pesar de los avances, el turismo sustentable enfrenta desafíos importantes en la región. La falta de regulación, la estacionalidad, la informalidad y la escasa promoción de iniciativas responsables son algunos de los obstáculos actuales.
Además, es fundamental evitar el uso del concepto “sustentable” solo como estrategia de marketing. Para que el turismo responsable sea real, debe existir un compromiso genuino con el entorno y las comunidades, tanto por parte de los operadores turísticos como de los visitantes.
El rol del viajero: pequeñas acciones, gran impacto
El turismo sustentable comienza con decisiones individuales. Elegir conscientemente dónde dormir, qué comer y qué actividades realizar puede marcar una gran diferencia.
Algunas recomendaciones finales para viajar de forma responsable en La Araucanía:
- Informarse sobre la cultura y normas locales antes del viaje.
- Priorizar emprendimientos locales y comunitarios.
- Reducir el uso de plásticos y recursos innecesarios.
- Viajar con respeto, curiosidad y humildad.
Conclusión: viajar cuidando el sur de Chile
La Araucanía no es solo un destino turístico; es un territorio vivo, cargado de historia, espiritualidad y biodiversidad. El turismo sustentable ofrece la posibilidad de conocer esta región de manera profunda, sin dañarla, contribuyendo a su protección y desarrollo.
Viajar por el sur de Chile con conciencia es una invitación a cambiar la forma en que entendemos el turismo: menos consumo, más conexión; menos prisa, más respeto. La Araucanía lo agradece, y quienes la visitan, también.